Vinos de Ribera del Duero

La Denominación de Origen Ribera del Duero nace gracias trabajo de varios bodegueros y viticultores comprometidos con su tierra y el trabajo en sus viñas,  conscientes de la calidad de los vinos elaborados en La Ribera del Duero lucharon por el reconocimiento oficial como Denominación de Origen. Tras varios años, finalmente el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación le concedió y aprobó a la Ribera del Duero el 21 de julio de 1982 su primer Reglamento.

A partir de ese momento la incorporación de las más recientes tecnologías para la preparación de vinos, los estrictos mecanismos de control empleados por el Consejo Regulador junto al desarrollo de nuevas prácticas del cultivo de la vid, han permitido que esta D.O sea de calidad.

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Clima y suelo

La siembra de la vid en la Ribera del Duero cuenta con un clima mediterráneo, cuya cualidad principal es la progresiva disminución de la influencia del mar según avanza el terreno hacia el oeste.

El clima de esta zona se caracteriza, en general, por contar con precipitaciones moderadas, casi bajas durante todo el año, siendo el promedio de lluvia de unos 400 a 600 milímetros de agua. Los veranos son secos con inviernos duraderos y severos. La temperatura predomina con oscilaciones que cambian de modo drástico durante todas las estaciones. Tales factores climatológicos juegan un papel relevante en el desarrollo de la planta y en el proceso de maduración de la uva.

La DO Ribera del Duero se encuentra en un área que está envuelta en sedimentos terciarios. Gran parte de estos sedimentos están conformados por capas aproximadamente lenticulares de arenas arcillosas o limosas, con sucesiones de capas de concreciones calcáreas, margas y calizas. El terreno presenta niveles horizontales con leves ondulaciones limitadas por la erosión diferencial.

Zona de producción

En la Ribera del Duero se acogen viñas de Castilla y León, situadas dentro de una parte de la cuenca del río Duero con una extensión de 15 km y una anchura de 35 km. Dicha parte se ubica en la unión de las provincias de Valladolid, Soria, Burgos y Segovia.

Para el año 2005 los cultivos de la región formaban más o menos el 2% de todo el territorio destinado al cultivo de la vid en España. Hoy, la superficie de viñedo inscrita abarca 22.319 hectáreas y cuenta con más de 8200 personas dedicadas a los viñedos, y con 308 bodegas. En el 2016 la vendimia finalizó con 133.000.000 de kilogramos de uva recogida de buena calidad. De esa cantidad, el 96% corresponde a tinta del país o tinto fino.

Bodegas en Ribera del Duero

Del conglomerado de bodegas que se encuentran en la Denominación de origen Ribera del Duero, se pueden hallar varias que ofrezcan realizar pedidos de manera sencilla y directamente con la bodega, de requerir visitas guiadas con la especialidad de probar sus productos, además de recibir vía email todos los eventos y noticias que ahí se desarrollen.

Asimismo, la denominación cuenta con bodegas centenarias y con viñedos de más de 25 años que respetan y cuidan el ambiente al momento de elaborar sus vinos. Encontrándose tanto bodegas muy tecnológicas con una alta inversión en equipamiento, como otras más tradicionales con procesos puramente artesanales que no poseen equipos de motor, ni centrífugas, ni bombas, por ende. En estos casos se llevan a cabo todos los procesos necesarios para la obtención de los vinos de forma manual, con el propósito de tratar en la menor medida posible a la uva y así brindar un vino de excelencia sensorial, de calidad y sobre todo bueno para la salud.

No obstante, también hay presencia de bodegas que utilizan equipos modernos y tecnológicos, los cuales son usados para la fermentación y maceración del mosto. Cuentan con almacenes hechos de material inoxidable, tinos de madera de roble americano y francés. Las barricas nuevas de roble americano y nuevas de roble francés suelen ser restauradas cada año.

Variedades de uva 

Son diversas las uvas cultivadas en la D.O Ribera del Duero, pero la más particular es la llamada Tinta del país, reconocida a nivel mundial como Tempranillo. La Tinta del país compone más del 90% de la producción.

El vino tinto de Ribera del Duero está mayoritariamente realizado con uva tempranillo

Con base a las reglas vigentes y de carácter obligatorio del Consejo Regular de la Denominación de Origen Ribera del Duero, es obligatorio incorporar como mínimo un 75% de Tempranillo en su elaboración. En los vinos debe haber en total no menos del 95% de las variedades Tempranillo, Malbec, Cabernet, Merlot y Sauvignon. Las variedades de uva Albillo y Garnacha están autorizadas para ser incluidas en la producción de vinos, pero con la restricción de estar en proporciones cortas (5%).

Vinos de Ribera del Duero

Dentro de las diferentes clases de vinos producidos en la Ribera del Duero, se preparan principalmente los vinos tintos, sin embargo, también se producen vinos rosados.

  • Rosado: es hecho con variedades de uvas tintas (50% como mínimo). Los rosados tienen una graduación de alcohol mínima de 11º.
  • Tinto Joven: sin permanencia en madera o con un traslado a barrica de roble menor a un 1 año.
  • Tinto Crianza: el envejecimiento debe ser como mínimo de 2 años. Deben permanecer en barrica de roble 1 año.
  • Tinto Reserva. el envejecimiento deber ser como mínimo de 1 año en barrica de roble.
  • Tinto Gran Reserva: el envejecimiento debe ser de 5 años, debiendo permanecer en barrica de roble mínimo dos años.

Características del vino

El color que presentan los vinos rosados es rosado guinda muy débil, con algunos matices de color rosa acercándose a fresa. El tinto joven es de color rojo púrpura oscuro y profundo. El color del Tinto Crianza es picota fuerte orientada hacia rojo guinda y con matices de color violeta. De color rojo picota apuntando al rojo rubí es el Tinto Reserva. Los vinos Tinto Gran Reserva son vinos de color rojo cereza.

El primer aroma del tinto joven es denso y acentuado. Al probarse se siente un equilibrio en la acidez. El Tinto Crianza tiene una potente base frutal. Los aromas son propios de maderas nobles, comprendiendo desde los especiados de vainilla, regaliz o clavo, hasta los torrefactos y tostados. En boca son aterciopelados, con manifestaciones de una larga persistencia. El olor del Tinto Reserva es elegante e intenso, con hondos aromas de fruta confitada y sobremadura, mezclados con cuero, minerales balsámicos y almizcles. Los Gran Reserva son de buen equilibrio y de estructura firme. Los vinos rosados presentan los aromas que caracterizan a la fruta madura y a las bayas silvestres. Al probarlo son frescos, afrutados y ácidos.

 

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